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Navegar en un barco de vela es simple cuando estás navegando con el viento a tu espalda. Dejas la vela principal perpendicular al viento para capturar el máximo de energía posible. Según el viento presiona directamente en las velas para hacer que se hinchen, esta fuerza natural propulsa el barco hacia adelante. Navegar con el viento de frente es algo más duro. Puedes hacer la prueba y comparar la diferencia entre correr a favor del viento y en contra. Se necesita más energía para ir contra el viento, en lugar de aprovecharse de el para que nos ayude a avanzar. De hecho, es imposible navegar directamente contra el viento. El barco será empujado hacia atrás y no podrá continuar. Para llegar al destino cuando el viento está de contra, los marineros usan un método llamado “tacking”. Es básicamente hacer maniobras de zig-zag para evitar enfrentarse directamente al viento.
Mientras que el viento empuja el barco cuando lo tenemos a nuestra espalda, ocurre lo contrario cuando vamos de frente. Realmente en lugar de ser empujado, se está tirando del barco por la fuerza del viento. Por este motivo, se debe hacer un movimiento de virado continuo contra el viento. Haciéndolo de este modo, el viento golpea contra la vela en un ángulo cruzado en lugar de dar de frente. Cuando se está haciendo tacking, las velas actúan como el motor del barco, recogiendo la energía del viento. Sin embargo, al estar el barco moviéndose en ángulo con respecto al viento, esa energía empuja al barco de lado.
Hay que recordar que el viento no es el único elemento con el que el barco interactúa. También hay que tener en cuenta el agua. Según el barco se ladea a un lado, la larga quilla sumergida debajo del casco pivota hacía arriba con el movimiento del barco, creando una fuerza lateral en la dirección opuesta por la cantidad de agua que desplaza al moverse. Cuando se hace tacking, estas fuerzas laterales iguales se cancelan entre si. Sin embargo, la potencia del viento recogida tiene que ir a algún sitio, por lo que es liberada en un empuje frontal - no puede ir a ningún otro sitio. Este es el mismo tipo de efecto que pasa cuando lanzas una canica. Tu dedo y pulgar presiona igual ambas lados de la canica, causando que vaya hacia delante.
Cuando esto ocurre, el marinero alterara el curso y girará a la dirección opuesta para ir gradualmente moverse contra el viento. |