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Ahora que sabemos algo más de los faros de costa y su funcionamiento, demos un vistazo a como vivían y viven los fareros que se encargan de su mantenimiento. Puede que muchos no sepan que los faros de la antigüedad eran mantenidos por esclavos y soldados. En Europa durante la edad media, los monjes y monjas también se encargaban de estas “edificaciones”, por lo que casi se podía decir que eran templos al borde del mar. En el siglo 19, la mayoría de los fareros eran profesionales contratados por agencias especializadas en este tipo de trabajos, donde se daba una seria formación para que pudieran realizar su labor. Muchos fareros habían sido previamente pescadores, marineros, hijos de otros fareros o individuos con alguna otra conexión en el campo marítimo. Los salarios eran generalmente muy bajos, aunque era una cosa más de tradición que un trabajo en si. Normalmente los fareros trabajaban en dos entornos.
El primer escenario que podíamos encontrar era un faro donde había un guarda fijo y unos cuantos asistentes que trabajaban a turnos, estando largos periodos de tiempo alejados de sus familias. Esto era particularmente común en faros que estaban alejados de la costa. En un segundo escenario, un guarda vivía con su familia en el propio faro. Con algunas determinadas excepciones, los fareros eran siempre hombres. El trabajo de farero requería una atención muy dedicada. Antes de que se automatizaran estas torres costeras, el ámbito de sus responsabilidades incluía llevan de aceite las lámparas, cambiar y reemplazar los componentes de los faros y sus mecanismos, hacer sonar la señal antiniebla (si la tenía), limpiar las lentes de los faros, y básicamente mantener todo limpio y ordenado.
Oficialmente, los fareros tenían que reportar naufragios y desastres que pudieran ocurrir en las inmediaciones del faro. Lo cierto es que los fareros eran responsables de salvar muchas vidas. Muchos de los naufragios que ocurrían en las costas próximas al faro, dejaban muchos marineros a su suerte. Aquí es donde los fareros intervenían primero para salvar todas las vidas posibles. Como se ha comentado, los adelantos y la automatización, como por ejemplo la monitorización remota y los cambios automáticos de lámparas, hicieron que los fareros o guardianes de los faros, empezaran a ser innecesarios. En algunos países, como es el caso de Estados Unidos, el mantenimiento periódico es realizado por la guardia costera. En España siguen existiendo fareros que viven en el interior de faros, aunque la cantidad es muy pequeña. El lugar donde podemos encontrar a este tipo de trabajadores es principalmente Galicia, aunque en cualquier momento esto puede acabar. Lo cierto es que la profesión de farero está en vías de extinción, si ya no le está.
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