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Siguiendo con el artículo sobre piscinas, veremos en qué consisten los filtros para piscinas más comunes que podemos encontrar. Los filtros en el sistema explicado anteriormente están formados por filtros de arena. Los filtros de arena para piscinas consisten en grandes tanques hechos de fibra de vidrio, hormigón o metal, y contienen una cama de una mezcla especial de arena con una forma cuadrada. Durante la operación del filtrado, el agua sucia de la piscina entra por medio de filtros en la tubería de entrada, lo cual es dirigido a la cabecera de distribución dentro del tanque. Mientras que la gravedad empuja el agua hacia abajo a través de la arena, las minúsculas partículas de arena capturan cualquier resto de suciedad. En el fondo del tanque, el agua filtrada fluye a través de la unidad de captura y sale por la tubería de salida.
Con el paso del tiempo, todos los restos y suciedad que se han recolectado en la arena, hacen que la afluencia del agua sea más lento. Unos medidores de presión en los filtros de entrada y salida le dan a la persona de mantenimiento de la piscina una idea del nivel de bloqueo que hay dentro del tanque de arena. Si los medidores muestran más presión en la tubería de entrada que la de salida, el personal de mantenimiento sabe que hay mucha suciedad almacenada en la arena. Esto significa que es hora de limpiar el filtro. Para hacer esta limpieza, se deben ajusta un número de válvulas para redireccionar el flujo de agua. Se cierra la tubería de retorno que va a la piscina y se abre la tubería de drenaje, el cual va al sistema de desagüe.
El siguiente paso es ajustar una válvula en el filtro para conectar la tubería desde la bomba a la tubería de salida y conectar la tubería de la tubería de drenaje a la de la entrada. Con esta configuración, el agua que viene de la bomba la empuja a través de la arena y desalojando todos los restos y suciedad existente. En la parte superior del tanque de filtrado, el agua sucia fluye hacia fuera por la tubería de entrada y al sumidero. En lugar de filtros de arena, algunos sistemas de piscinas usan filtros de cartucho y filtros de tierra diatomea. En un filtro de tierra diatomea, el agua que llega de la piscina pasa por rejas de filtrado cubiertas con tierra diatomea. Esta tierra es un fino polvo químicamente inerte hecho de restos fosilizados encontrados en organismos marítimos, los cuales se llaman diatomeas.
En un filtro de cartucho, el agua sucia pasa por un filtro hecho de poliéster o papel corrugado. En lugar de realizar una limpieza, simplemente se retira el filtro y luego se le da un manguerazo. Pasados unos años – que suelen ser unos ocho años – es momento de descartar el filtro viejo y poner uno nuevo. En muchos países, la ley dicta que toda el agua de la piscina (o su volumen equivalente) debe pasar por el filtro pasado un cierto tiempo – normalmente entre treinta minutos y seis horas. Depende también de donde está instalado la piscina y la afluencia que tenga (piscina pública, privada, de una comunidad, etc.).
La bomba y el sistema de filtrado también está conectado a un pozo o línea municipal de agua para que agua fresca pueda ser añadida a la piscina. Esto es necesario para reemplazar el agua que se pierde por la evaporación u otros motivos (gente saliendo del agua también se lleva parte del agua consigo en los bañadores). Cuando hace mucho calor y hay mucha actividad en la piscina, se pueden perder un buen número de litros al día. En la siguiente y última parte de nuestro artículo, hablaremos de los productos típicos que se suelen incluir en las piscinas. Lo puedes ver pulsando aquí.
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