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Cualquier con un espíritu aventurero puede disfrutar del rafting en los rápidos de un río. Sin embargo, independientemente de la edad que tengas, deberás elegir el río adecuado para tu nivel de experiencia. Los rápidos para hacer rafting son ya de por si considerados como difíciles, y están clasificados en seis niveles de dificultad. Los dos primeros niveles son los mejores para principiantes y familias. Los de nivel I están considerados como los más fáciles. Generalmente son aguas calmadas con pocas o ninguna ola u obstrucciones. No hay que hacer grandes maniobras ni tener una gran experiencia. Las aguas de nivel II son ligeramente más complicadas, con algunas olas de tamaño medio y donde hace falta hacer más maniobras para evitar algunas rocas.
Para los más aventureros que todavía no tienen una gran experiencia en rafting, o incluso para aquellos que tienen un nivel intermedio. Los niveles tres y cuatro necesitan algunos conocimientos técnicos, aunque muchos principiantes se pueden aventurar a intentar estos rápidos. Los de nivel tres tienen olas moderadas e irregulares con corrientes rápidas y pasajes estrechos. Estos rápidos nos pueden ocasionar algún apuro si comentemos un error, aunque las aguas son navegables sin problemas con un poco de experiencia. Los rápidos de nivel cuatro son difíciles y deberían ser intentarse solo por los más experimentados en este deporte. Tienen corrientes cruzadas y las aguas son rápidas y turbulentas con olas muy potentes.
Los niveles cinco y seis son para los muy expertos y normalmente son considerados un desafío. El nivel cinco es extremadamente complicado. Las aguas son intensas y con corrientes muy fuertes y cruzadas, con caías y agujeros como también obstrucciones y turbulencias fuertes en muchos de los tramos. Las de nivel seis son directamente casi imposibles o al menos casi imposibles de navegar.
De todos modos, los ríos no siempre caerán fácilmente en una de estas clasificaciones, y puede que te sorprendan con su dificultad. También se debe saber como hacer un estudio del río desde la orilla y la propia balsa con una técnica llamada “scouting”. Esta técnica de lectura del río requiere ver muchos elementos del río para poder determinar los posibles peligros que hay. Lo primero es ver todo el escenario desde una perspectiva amplia, como la dirección de la corriente cualquier objeto de riesgo, como árboles caídos o rocas grandes. Luego se debe mirar a los detalles, como por ejemplo los posibles lugares para hacer paradas de descanso.
Por supuesto, dependiendo del país en el que estés, los ríos serán de diferente manera y sus formaciones cambiarán según donde estemos. Por este motivo, siempre es mejor consultar antes el lugar a donde vamos a practicar el rafting, y tener un conocimiento previo de cualquier detalle importante. En la siguiente parte del artículo, veremos y daremos consejos sobre el equipamiento y seguridad a la hora de hacer rafting en los rápidos. Lo puedes ver pulsando aquí.
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